jueves, 4 de junio de 2009

::La fuente de Whitefield::

Ya era pasado el medio día Frances acababa de asimilar todo lo que había ocurrido el día anterior -que dia más intenso, se dijo mientras obserbaba por la ventana de su cuarto hacia el ala este, allí erguida sobre el jardín se encontraba aquella vieja fuente sin uso completamente abandonada -que hermosa se vería si pudiesemos arreglarla, pensaba algo triste.

Aquel jardín con aquella fuente era el lugar favorito de su difunta madre, pero su padre la había descuidado, en el fondo sabía que su padre lo había hecho intencionalmente, aquel lugar le traía mucho dolor. Fuese que un cerrojo haya colocado sobre aquel jardín, sobre aquella abandonada fuente.

Puso su bata y se dirigió rapidamente a la cocina, tenía mucha hambre, allí Albert, la sra. Pegg y Jeanne ya la esperaban para desayunar.

>>oh! buenos días -decía mientras tomaba una de las manzanas que estaban en la cesta y se sentaba frente a Albert.
>>Buenos días! has dormido bien? -decía Albert mientras llenaba su taza con té negro.
>>eso debería preguntartelo a ti. Te sientes mejor hoy? -le preguntaba Frances timidamente ya que, si bien no deseaba interrogar a su amigo referente a todo lo que había ocurrido entre él y su padre.
>>si... creo que he tenido bastante tiempo para meditar mejor las cosas. Como le comentaba a la sra. Pegg, no puedo culpar a mi padre pero mi situación es cada vez más insostenible ...mi madre sufre y eso me parte el alma.
>eres un jóven de muy buen corazón alteza -le decía la sra. pegg mientras colocaba unos bollos calientes sobre el plato de Albert.
>por favor sólo dígame Albert. A mi padre el duke puede llamarlo como desee, soy sólo el compañero de Frances.
>esta bien jóven Albert, te parece si lo dejamos así? - sonreía la sra. Pegg observando a Frances haciénsole un guiño.