lunes, 5 de octubre de 2009

La fuente vuelve a encantar

Frances guiaba a Albert y Jeanne por el tunel que los dirigia hacia las tuberias subterraneas de Whitefield. Jeanne llevaba una vieja lámpara de Bunsen que aún parecia ser útil. Como iba algo asustada ya que nunca había estado en aquella parte de la propiedad, no sabía como enfocar mejor que en varias ocasiones tropezo con las pequeñas piedras que habian en el camino. A lo que Albert sugirio llevar él la lámpara además de ofrecerle la mano para guiarla mejor.

>Mechero Bunsen ...1850 verdad? -le dijo a Jeanne haciendole un guiño.
> ah jaja -rió la coqueta sirvienta- no lo se señorito. La sra. Pegg me la paso diciendo que sólo debia encenderla.
>Las Bunsen son de queroseno y deben ser apuntadas de frente asi -le explicaba Albert haciendo la mimica- y desde arriba, lo más lejos del cuerpo ya que son algo peligrosas y si utd. tropieza puede sufrir alguna quemadura.
> Utd. sabe mucho de todo habla de lámparas, geografía y mapas mas ahora dice que puede ver la tuberia de la fuente.
>Soy curioso Jeanne no es que me haya dedicado a estudiar cada cosa. Cuando era más niño muchas veces acompañe a los plomeros a verificar las tuberias de la fuente que hay en casa, quizás pueda ayudar a reparar esta, no lo crees?
>sii por supuesto! excelencia! -le señaló Jeanne con sus ojos muy abiertos nunca antes había visto a Albert, le parecía un chico tan apuesto y amable no podía creer que la cranuja de Frances tuviese un amigo noble.
>Creo que es aquí -grito Frances cuando corría hacia las tuberias que sobresalian de la pared.

Albert les pidió a ambas que dirigieran la luz hacia las tuberias. Pudo notar que varias de las conexiones ya estaba muy gastadas, llenas de verde moho y oxidadas, por ende sólo había que cambiarlas.

>300 libras!!? -gritaron al mismo tiempo Frances, Jeanne, el viejo Sr. Martin y la Sra. Pegg
>no tenemos esa cantidad, no podríamos juntar esa cantidad en meses. Lo último que teníamos lo usamos para restaurar el mármol y los espejos de la escalera principal.
>es cierto no podemos darnos el lujo de reparar algo como la fuente -dijo la Sra. Pegg condenando al fracaso absoluto los intentos de ambos jóvenes.

Albert había permanecido en silencio con el entrecejo fruncido mostrando aquella imagen madura que a veces le caracterizaba.

>tengo una idea pero nose si resulte.